Si faltan sillas, sabes que la convocatoria ha sido un éxito 😊. Eso nos pasó en la biblioteca de Navalafuente, el pueblo donde vivo, el viernes 15 de mayo por la tarde, en otra sesión del “Café Literario la Nava”. Hablamos sobre el futuro del teatro clásico en tiempos modernos, abordando el tema a través de una entrevista que le hice a Pedro Almagro, fantástico actor y mejor amigo. Pedro ha trabajado el teatro clásico muy intensamente, interpretando papeles destacados en obras como ‘Fuenteovejuna’, ‘El Perro del Hortelano’, ‘El Alcalde de Zalamea’, ‘Numancia’ y ‘Electra’. Durante diez años, fue actor habitual de la Compañía Nacional del Teatro Clásico.
Ya, de muy joven, Pedro sabía que quería ser actor. A su madre le gustaba mucho el cine y solía ver películas con su hijo, explicándole quiénes eran los actores y eso a Pedro le despertó el gusanillo. A los ocho años, una experiencia clave empujó la mente de Pedro aún más hacia la actuación. Al terminar la clase en el colegio, su profesor le dijo a Pedro que tenía que quedarse. Pedro temía lo peor, un duro castigo, aunque no tenía ni idea por qué. Pero el profesor le comentó que le había elegido para jugar un papel importante en una obra de teatro del cole. La función salió bien, Pedro se dio cuenta de que la gente se reía con él y decidió en ese preciso instante: ‘¡Esto es lo mío!’. Por si quedasen dudas, viendo a Daniel Day-Lewis en ‘The Last of the Mohicans’ le confirmó a un Pedro adolescente que quería ser actor.
Se formó en la Real Escuela Superior de Artes Dramáticas (RESAD) en Madrid, en la especialidad de interpretación. Su primer papel de protagonista lo hizo en la obra de teatro ‘La Soga’, tan conocida por la versión cinematográfica de Hitchcock.
Después de su dedicación muy intensa al teatro clásico, en los últimos años, Pedro ha ampliado su campo de trabajo y se dedica ahora a muchas otras ramas de actuación también, por ejemplo, comedias modernas y audiovisual (cortos, televisión). “Me encanta, disfruto como un niño, porque aprendo cosas nuevas haciendo lo que me gusta.” Compagina su labor de actor con la de profesor de ‘esgrima y lucha escénica’ en la Escuela Superior de Arte Dramática de Castilla-León, en Valladolid.
El teatro clásico siempre tendrá un lugar especial en su corazón. Para Pedro, “el teatro clásico nos sigue atrayendo, porque nos presenta con conflictos, emociones y dilemas humanos de todos los tiempos”. Claro, nuestra sociedad del año 2026 es muy distinta a la sociedad española de hace cuatro siglos, por no hablar de la sociedad griega de hace más de dos milenios. Pero algunos interrogantes y conflictos humanos son de todos los tiempos y ‘los clásicos’ han sabido plasmar esos interrogantes y conflictos en unas obras soberbias que transcienden los cambios sociales. Obras que hoy en día pueden incluso llegar a gente muy joven, a la que quizás le cueste más concentrarse dos horas en una obra, por la influencia de las redes sociales. Por cierto, no nos olvidemos de que no todas las obras que se escribieron en el Siglo de Oro español o en la Grecia antigua tienen esa calidad. Muchas obras de menor calidad, sin esa transcendencia, han caído en el olvido.”
A Pedro le parece bien que las obras clásicas se adapten por parte de dramaturgos y directores contemporáneos. “Evidentemente, hay adaptaciones mejor y peor logradas. Pero el teatro es vivo, se desarrolla continuamente y así debe ser. Tengo poca paciencia con gente, normalmente muy conservadora, que se enfadan cada vez que hay una adaptación de una obra de Lope o de Calderón, porque en sus ojos el dramaturgo comete un sacrilegio cada vez que cambie una escena, una frase o incluso una palabra. ¿Cómo estas personas pueden pretender que la obra de Lope es ‘suya’ y de nadie más? Además, no se dan cuenta de que el ‘teatro clásico’ del Siglo de Oro se representa hoy en día de forma muy, muy distinta que hace cuatro siglos…”
La influencia de la inteligencia artificial generativa en las artes escénicas está siendo profundísima ya y parece que esa influencia sólo va a aumentar. En Francia, acaban de escribir una ‘nueva’ obra de Molière – dramaturgo con tanto prestigio en Francia como Lope de Vega y Calderón de la Barca en España. La IA recibió el orden inicial de escribir una obra como si fuera Molière con una temática predeterminada y recibió órdenes posteriores sucesivos para ir adaptando el resultado. La obra ya se ha estrenado y según algunos espectadores, era un Molière al 100%. “La verdad es que es algo fascinante e inquietante a la vez. No soy experto para nada, lo único que sí parece claro es que la influencia de la IA generativa va a ser mucho más profunda aún en el sector audiovisual, donde se puede modificar ya todo, que en el sector del teatro en vivo, donde están actuando seres humanos en tiempo real. Pero no tengo una bola de cristal, no puedo predecir el futuro.”
Pero no es la IA la que le da miedo a Pedro. “Lo que sí me da miedo es que llegue un día en el que suba al escenario o me ponga delante de una cámara y no exista el goce de interpretar. No sabría que hacer con mi alma y con mi vida. ¡Ojalá ese día no llegue nunca!”





